Explicar porque hemos puesto
un Cesky Terrier en nuestra vida es algo imposible
de creer pero aquí tenéis la historia. En una monográfica
de terriers hace ya algunos años alguien nos comentó
que el grupo terrier no estaba completo en España. Buscamos
un libro y comprobamos las razas del grupo que faltaban, buscamos
fotografías para poder verlas y cuando llegamos al Cesky
Terrier (también llamado Bohemian Terrier)
nos quedamos prendados de él ¡eran tan monos, tan diferentes
y tan desconocidos!
Desde entonces buscábamos afanosamente en todas las exposiciones
a las que acudíamos para ver si podíamos ver alguno
en carne y hueso, pero prácticamente era una misión
imposible (sólo logramos verlos un par de veces en siete
años). Buscábamos en internet fotos y criadores
pero casi no había nada pues los ceskies
eran una raza muy escasa; hablamos con nuestro gran amigo César
para ver si él nos podía conseguir información
sobre criadores y éste nos dijo que iba a intentar ponernos
en contacto con una señora que tenía el cesky mas
chulo y bonito que él había visto en su vida (al
cual él había dado ganador en París) pero
Cesar no recordaba el nombre de la señora.
La gran lotería nos toco en Italia (en la mundial de
Milán) donde pudimos ver un montón de ellos; por
fin veíamos algo realmente bello y diferente pero entre
todos una perrita divina nos llamó la atención,
era casi plateada y suave como la seda, era dulce como un sueño,
"mi sueño". Esa perrita era la Ch. Devilsbridge
Grezle la abuelita de nuestra princesa Marisol.
Y la casualidad quiso que esa maravillosa perrita que vimos en
Milán fuera de la misma señora (Charlotte
Froon del afijo Van Bodasca) que César estaba buscando
y que ese magnífico cesky terrier macho
del que tanto me habló César fuera Oscar, el papá
de nuestra Marisol.
¿Creéis en el destino? Nosotros sí.
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